Dialocógito del San Valiente

Martina Iñiguez “Culpables”:

Por eso que llamamos “la presencia”

las minas nos biabamos por demás,

con lifting, siliconas, sin la anuencia

de la busarda que no embucha más

Y pronto nos amura la prudencia

tras la belleza, pretensión fugaz,

que se nos pianta sin benevolencia

con su diquero pedigrée falaz.

Esa preocupación por la apariencia

responde a una razón tal vez procaz

y es que los puntos tienen la tendencia

lo mismo el timorato que el audaz,

de empezar a evaluar la inteligencia

después que revisaron lo demás.

 

 

 

 

 

Ergo, ego:

 

 

 

 

 

 

 

Por eso que llamamos “inteligencia”

los puntos se ponen por demás,

al lado de una trola bien papusa

con la dignidá puesta en el andar.

Y pronto los amura la inocencia

tras la trashumancia y su verso falaz,

de que se les pianta sin malevolencia

cuando quieren enjaular una verdá.

Esa preocupación por la conciencia

responde a una pasión cada vez real

y es que las puntas tenemos la manía

lo mismo en el amar que en el crear,

de no perdonarnos la ironía

que nos chamuya la sensibilidá.

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