“Empresa familiar” (o El padre ausente)

Ante mí el Sr. Rodolfo Martín Echagüe declara, por propia voluntad y en ejercicio de los derechos que le asisten, a fin de denunciar el asalto a la sucursal Banfield del Banco Norte. Preguntado acerca de los sucesos acaecidos relata que el ladrón entró violentamente tratando de mogólica, que te recontra, dejá de hacerte la nena buena de papá, a la cajera, y anunció el asalto, a la manera clásica: le exigió que pusiera el dinero en la mochila. Dicho lo cual la cajera salió corriendo a buscar a la gerenta, en reclamo de que otra vez Martín, alias del acusado Sr. Rodolfo Martín Echagüe Jr., le estaba quitando sus cosas, que siempre hacía lo que quería y ella estaba harta, que le pusiera límites que era lo mejor para él, que no otra cosa reclamaba con esas actitudes infantiles, tras lo cual expuso una retahíla de quejas y reproches desde aquel día en que todo había comenzado por el sonajero de la cuna. Se hizo, entonces, presente en el lugar específico de los hechos, a la sazón el salón de Atención al Público de la mencionada finca, la Sra. Gerenta, Lucrecia Rinaldi, casada en primeras nupcias con el declarante, interpelando sin autorización judicial alguna al acusado acerca de qué le pasaba en ese momento, que otra vez no iba a tolerar que la molestara en el desarrollo de sus tareas profesionales, discurso que con total desconsideración el ladrón interrumpió con un sonoro y húmedo estornudo. Esta falta ofensiva de respeto fue inmediatamente respondida por la Sra. Gerente con reclamos habituales del tipo de cómo salís así vestido, si no te das cuenta del día de mierda que hace, que está por llover, hay un viento helado y vos de remerita de mangas cortas, que después quién te tiene que cuidar acaso… que ya sos grande… Todos hechos fehacientemente comprobados en diligencias realizadas por la fiscalía ante el Servicio Meteorológico Nacional dependiente de la Fuerza Aérea y la constatación de la edad del acusado por la lectura de la partida de nacimiento /

que ante mí extiende el declarante, en la cual se lo sindica como perteneciente al signo de Capricornio, Cabra de 1979, lo que hace un total de 24 años y casi medio más. Ante tales recriminaciones, el acusado emitió débiles defensas en su favor, lo que no hizo sino acicatear el enojo de la Sra. Gerenta que reclamó enfáticamente por el evidente incumplimiento de las tareas asignadas al mismo en ocasión de la partida del hogar relativas a cómo este debía ser atendido por el acusado, a saber: que qué hacía él (acusado Sr. Rodolfo Martín Echagüe Jr.) ahí, que si no le había dejado encargado que planchara la ropa, aireara y luego tendiera las camas, hiciera las compras; que ella (la Sra. Gerenta Lucrecia Rinaldi de Echagüe) se la pasaba siempre encerrada en el banco sin ver la calle y él, el muy vago, no hacía nada para ayudarla, sino todo para volverla definitivamente loca (lo cual se verificará con la expedición de los resultados de las pericias psiquiátricas correspondientes, solicitadas por la defensa del acusado aun a riesgo de inculparlo en un nuevo hecho y calificar el delito del que aquí se trata); que, a todo esto, qué hacía ahí en el banco. El acusado Sr. Rodolfo Martín Echagüe Jr. (a/ Martín) atinó a responder literalmente y en tono porteño-canyengue que “má, vine a robar unos mangos, dale má, necesito salir esta noche con los pibes…”. Con todo el derecho que su posición en la institución le acreditaba, ella le espetó que era un maleducado, no un maleducado no, un malaprendido porque ella siempre le había enseñado bien, le había dado la mejor educación que pudo y ¿para qué todo ahora?, para que el señor (Sr. Rodolfo Martín Echagüe Jr., a/Martín, a la sazón el acusado) venga a robar el banco. ¿Pero qué se había creído? Declara el denunciante que según le confesó más luego en charla informal de café, “ante tanto sermón” -apreciación que le resulta inopinada de parte de alguien que no conoce y por tanto no tiene derecho a juzgar la pertinencia de las imprecaciones de la Sra. Gerenta- intervino el guardia de seguridad del Banco (ex oficial de la Policía de la Provincia, cuya placa abollada ha dejado como prueba a disposición del juzgado, amigo íntimo de la familia del declarante, al que dieron tal responsabilidad como changa cuando se quedó sin trabajo por motivos nunca esclarecidos, pero quien era merecedor de cierta lástima pues consideraban en el Consejo directivo de la empresa que ese tipo nunca va a /

llegar a nada, por lo cual se decidió dejarlo al lado de la puerta, trabajo en el cual el hombre, oficial retirado Emilio Capúa, se aburre y entre dientes se le han escuchado protestas acerca de quiénes se creen estos, que porque tienen guita, así, te usan de che pibe… que eran amigos, viejo…), intervención que el declarante no puede sino interpretar como un intento de seducción de la Sra. Gerenta y de desautorización de la imagen masculina, búsqueda malsana de un perjuicio en la construcción de la figura parental del joven acusado, todo lo cual lo deduce de la descripción del accionar del sujeto Emilio Capúa consistente en, harto de tanta voz de mujer, imponer …la suya descalificando con términos soberanamente machistas a la Srta. Cajera Dña. Lucrecia Isabel Echagüe y a la Sra. Gerenta, buscando sus palabras tuvieran efectos sobre ese tipo de mujeres que a los machistas misóginos encanta porque las pueden odiar de tan hinchapelotas que son; impuso, entonces, su voz de hombre e intentó levantar el ánimo al joven acusado a los efectos de comenzar la negociación: le propuso que él, el guardia Emilio Capúa, lo iba ayudar, no sin dejar de establecer que lo que le faltaba era experiencia, la cual el guardia proponía incrementar. Dicho lo cual, le propuso hacer las cosas como se debía y sacando su arma irreglamentaria apuntó al joven a sangre fría en el medio de la frente, exactamente sobre el tercer ojo, que tal le iba a quedar según fuera la amenaza de lo que se proponía hacer sobre la faz del acusado, el cual -viéndose en peligro de vida pero contando con la falta de escrúpulos del declarante en lo que a la relación proporcional o simétrica entre el valor de los fines y de los medios, no miraba en sacrificios sino que ahorraba en balas, que el arma de Emilio Capúa nunca había cargado, tema habitual de risa en la sobremesa familiar- dedujo instintivamente el estado de la relación de fuerzas como favorable, tras lo cual, probó la efectividad de las técnicas de desarme del contricante aprendidas en su última clase de kung-fu, y cumplió en económicos tres movimientos con la salida de combate del masculino Emilio Capúa, lo cual claramente redundó en una afirmación no del todo oportuna y dudosa -según el denunciante- de la identidad del muy hijo de puta. Declara el denunciante que debe admitir el noble espírtitu deportivo que animó al joven a ofrecer su mano al guardia para levantarse, aún cuando no considere pertinente tomar en/

cuenta tal gesto como atenuante del hecho que motiva la denuncia, en tanto pueden contarse otros como agravantes, a saber: la provocación de un estado de salud interesante en la abuelita, quien se quejaba débil pero insistentemente acerca de que había ido a cobrar la jubilación y que ahora no se la pagaban, detenido como estaba el funcionamiento irregular de la institución por los hechos que motivan este expediente, al tiempo que cuestionaba cómo se creía iba a comprar los remedios, y reclamaba, como argumento de su derecho inalienable, que se había ido a las cinco de la mañana a hacer la cola, porque en ese banco de porquería, estos infelices… En este punto, desea señalar el declarante además la falta absoluta de respeto por los mayores en todos los presentes al lugar de los hechos (además inquiere información para realizar otra denuncia específica al respecto en defensa de Dña. Rodolfa Martina Salusti, viuda de Don Javier Lisandro Echagüe, a/ la abuelita) pues todos, a una sola voz, respondieron con un estentóreo “abuela no joda, que ud. tiene jubilación de privilegio y se la gasta en juego porque total su hijo la banca” -lo cual además, el declarante niega como falaz y mentiroso desde que puede demostrar que él no mezcla las cuestiones laborales y las personales, y ofrece pruebas fehacientes ante nuestra vista de que él no banca a nadie y de que- “viene a la cinco de la mañana porque le queda de paso del bingo…”, tras lo cual le pidieron, como si no importasean los derechos de ella como consumidora, que se corriera, se sentase en la sección de espera, dejara de obstruir la zona de cajas, hasta que pudieran ocuparse del pago de sus haberes. Así las cosas, el declarante continúa su relato haciendo constar la maliciosa intervención del Sr. Tesorero, Don Javier Lisandro Echagüe Jr., quien, apenas apareció la versión de que por fin iba a haber robo, le explicó, revelando información confidencial de la Empresa Banco Norte S.A., al joven acusado, en aquel momento en ejecución del hecho que motiva la denuncia, que no le convenía completar la acción, argumentando su sugerencia con expresiones del todo ofensivas y deleznables, propias de un ser arruinado por la envidia, pues se dirigió al ladrón en términos según lo que sigue: “el que te jedi, vos sabés que yo lo conozco mejor que nadie, si choreás ahora a vos te va a desheredar pero, a él, el seguro le va a garpar todo igual. O sea, te quedás con una miga de la torta, y los demás con la crema, la frutillita, mirala a la Srta. Cajera cómo se relame…”. Según continúa el relato del declarante, no siendo bueno el muchacho ladrón en las matemáticas, los allí presentes empezaron a sumarse todos a la explicación haciendo los más inverosímiles y nefandos cálculos, con el fin de descarriar al joven de su objetivo, tras lo cual súbitamente todos, menos el niño Martín, terminaron mirándose a los ojos sonrientes pues habían arribado a la conclusión lógicamente necesaria de que era un gran negocio que Martín fuera el chorro de la familia: cada quien debía seguir la inclinación de su vocación, la familia ya no puede sostenerse como ese núcleo cerrado y opresor que habían sufrido ellos de jóvenes, había que estimular la liberación de las energías individuales según su particular destino. Sin embargo, no dejaron por ello de objetarle las formas por cuanto el dueño del seguro era el padre de su novia, y que, si se fundía por su culpa y el matrimonio se frutraba, el Sr. Denunciante lo mataba, seguro. En este tipo de argucias estaban empleados, CEOs y clientes del banco cuando entró… asidua clienta del banco… mirada interesante… cual una modelo en una pasarela la Srta. Ernestina Clara Damonte, en adelante “…Ella…”, y todos se abrieron sonrientes para dejarle paso, menos el joven Martín a quien el cruce de miradas con …Ella… dejó paralizado, mientras el coro circundante, un poco a las apuradas por la urgencia de urdir la treta, ensayó todas las prerrogativas de la amabilidad, les sirvieron café, les anunciaron que enseguidita salía el saldo, mientras los jóvenes, el ladrón y …Ella…, entretenían a las tiranas del tiempo con sus arrumacos. Declara el denunciante que no bien se les hubo servido el café, que corrió por cuenta de la casa, miró el joven al conjunto aparte y a …Ella… luego para decirle amorosamente: “Me esperás un segundito…? Voy a comprar cigarrillos.” Reubicados que se hubieron en sus puestos, el ladrón que había salido volvió inmediatamente a entrar a partir de lo cual llevó a cabo un robo expresamente violento, situación en la que pudo probarse la amistad y lealtad del guardia del local quien, habiendo pretendido detenerlo pero no queriendo provocar heridos o más grave aún /

muertos, fue dejado fuera de combate ante la amenaza cruel del joven de destripar el cerebro de la joven cajera con el arma que previamente había hurtado al guardia en la hábil maniobra descripta ut supra, de la cual su inutilidad el amigo fiel no reveló. …Ella…, que había quedado a un costado tomando modosamente su cafecito y como si no existiera nada a su alrededor más que el limbo del amor, cuando terminó el robo, recibió de él, que con el dinero se acercó, la oferta de matrimonio y de una vida distinta, libre, sin protocolos, en las Antípodas. Ella, ante la feliz sorpresa general, tomó el dinero y casi con abulia estableció: “¿Vamos, mi amor?” y atrás todos los demás, catárticamente liberando su sorpresa, en cortejo, tiraron arroz y vivaron a los novios. Empezaron a oírse las sirenas recién cuando la Sra. Gerenta revisaba el estado del local observando el peligro que constituía para la abuela, si pretendía volver a sentarse en ella, la silla un tanto descuajeringada por la violencia de los hechos acaecidos, que la anciana había abandonado a tiempo para que el acusado pudiera arrojarla a las piernas del guardia. De todos modos, aclara el denunciante, el trámite de cobro en proceso había llegado a su cumplimiento y la abuela podía ya estar en pie para salir en contados dos minutos.//

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3 pensamientos en ““Empresa familiar” (o El padre ausente)

  1. Había pensado ya hace un rato comentarte en la seccion minirrelatos porque es un genero que me apasiona y en el que estoy incursionando ultimamente como ejercicio (es que no puedo controlarme cuando escribo y todo me sale muy largo y el minirrelato me obligar a tachar lo que no sirve o no es fundamental para la historia y me es muy útil).

    Pero abri aqui por curiosidad y me “mató” este cuento. Quizá porque soy abogada y aunque no lo creas una está acostumbrada a este tipo de redacción y lectura y ver utilizado este estilo para contar una historia deslumbró mi mente (y con tu permiso quisiera utilizar el estilo para contar una de mis historias).

    Como te respondi en mi blog “eres muyyyy buena” y seguro que esta es la segunda vez que te visito pero no será la ultima.

    He leido tambien tu otro blog de blogger y en tu perfil dices que sabes latin!!! Entiendo latin por autodidacta pero me hubiera encantado estudiarlo en la escuela (larga historia que se resume en que aprobé el examen para el buenos aires y voluntariamente desisti de ir luego de dar hasta el examen de natación). Aprendi latin con un manualcito de tres tomos y con el texto de Catilinam al lado pero mis conocimientos son demasiado rudimentarios como para redactar en latin.

    En fin vero, que gracias por responderme porque así te he conocido y podré visitarte seguido e intercambiar impresiones y leerte, que es lo mas importante.

    saludos

    Paloma Roca

    pd: yo hubiera matado a la abuelita jubilada de un sincope ((*_-))

  2. Paloma, MUCHAS gracias por tu visita y por tu comentario. Algo particularmente me alegra y es que haya resultado verosímil a una profesional la jerga que parodié en este relato. Me resultó muy divertido jugar con ella. La verdad es que no he tenido sino unas pocas oportunidades de leerla o escucharla (algún contrato, los juicios orales en la tele, poco más, pero siempre me causó curiosidad y atracción incluso -o más, en realidad- aquellos abogados que buscan que su prosa sea más ligera y legible como parte de la transparencia, entiendo, de la justicia).

    Hablando de lenguajes, jergas, idiomas… Sos porteña, me interesa saber algo que ya me llamó la atención en tu blog: ¿por qué escribís de “tú”?

    Sobre el latín, lo estudié en la secundaria (Lenguas Vivas), en el profesorado y lo enseñé (clases en secundaria y particulares) y me gusta mucho (he jugado con él, pero más algun@s alumn@s mí@s que escribían en latín la canción del elefante trompita y otras cosas… ni hablar… llorar de risa con eso). Tu historia de declinación al Nacional Buenos Aires no dudo merece un relato. Habría que ver con qué lengua se cuenta eso. (Sugerencia para tu blog. Etiqueta: íntimos… ¿no?)

    Y más vale que tenés todo el permiso (¿??? Jjajajjá) de la lengua (que no mío) para parodiar tu leguleya en uno y muchos cuentos. Seguramente vos encontrarás un sabor especial en ello. Yo lo hice inspirada en lo que estudié alguna vez sobre la patafísica, por eso está este relato también en ese capítulo.

    Volveremos a leernos, a intercambiar impresiones y datos. Un abrazo

  3. volví (como habia anticipado) y antes de emprender a encontrar otro texto tuyo paro en este de nuevo a contarte (relatarte en el “tú” que acostumbro usar) un poco más:
    La historia del Buenos Aires te la cuento aqui porque no sé si alguna vez esté en intimos y se resume en que hablamos del 81 y de dictadura por las fechas en que yo debía entrar al Colegio y pese a que quería ir por placer y por mandato familiar (que mi padre estudió en el Pellegrini y mi abuela quería que fuera al Nacional ya que no pensaba nunca trabajar en un banco ni mucho menos ser mercantil ni perito en nada que se relacione con numeros) no lo hice.

    El motivo? pues luego que aprobás los examenes viene una entrevista personal con el rector (de mas decir que fachista y colaboracionista) y me asusté. Sería muy dificil explicarte cómo se siente una niña de 13 años cuando le hablan de un mundo que apenas conoce, de desaparecidos, de lo malo que es la politica y te dicen que esa escuela albergó a Cané pero tambien a “lacras” (sic) como Perez Esquivel. Y que si no me metía en “nada raro” podría soportar el colegio pero que esto era disciplina y si no lo entendía en pocos meses (a mas tardar un año) estaría afuera y no entraría en ningun sitio.

    Salí de la entrevista con la decisión de no entrar en ese sitio. No me arrepiento pero a veces añoro una educación que no tuve quizá por cobarde. Las divisiones se dividian por idiomas y en el sorteo me habia tocado latin y frances, dos idiomas que luego intenté aprender por las mias quiza a modo de revancha. Y si quieres sumarle más insensatez a todo esto mi promedio de primaria era 10 absoluto y participé en una beca que la municipalidad daba a los mejores promedios y la gané. O sea, que me fui a un colegio privado, perdí la beca (porque era solo para secundarios publicos) y una educación que me atraia tener.

    Por el otro lado y conociéndome un poco, hoy en la distancia pienso que quizá hoy no viviría y sería uno más de los desaparecidos. En la casi ignorancia de lo que sucedía tuve acciones donde siendo adolescente me jugué la vida sin saberlo y sin ir al buenos aires. No quiero imaginar lo que hubiera hecho de conocer a fondo lo que pasaba porque en mi vida tambien hay contradicciones. No intento siquiera aventurar nada porque como te dije más arriba si una entrevista me acobardó no sé lo que hubiera hecho el conocimiento de los hechos.

    Lo de escribir de “tu” es mas sencillo o mas dificil de explicar. Entré en el mundo del internet interactivo (chat, foros, etc.) viviendo en España y aprendí a escribir en neutro para comunicarme con la gente española a la fuerza de la costumbre. Antes de entrar al chat y a los foros mi paseo internauta solo se restringia a poner el google y buscar paginas de derecho o de literatura. Pero allá estaba rodeada de universitarios que vivian chateando y me plegué a las masas y terminé haciendolo tb y acostumbrandome a usar el “tu”, haciendo mia y natural esa forma de hablar.

    Hace años que escribo en varias paginas en español y la mayoria de la gente que conozco en internet es de allí y por eso empecé a escribir relatos y textos de “Tú”. Si miras solo en mis poemas dejo el tu y vuelvo a lo porteño. Es algo raro, cuando escribo “a mano” o a la antigua me sale el vos naturalmente pero cuando enciendo internet el “vos” se anula en mi mente y es muy dificil de sostener. Por eso, para que los textos no tengan mezcla de vos y tu inconscientes es que restrinjo el vos cuando lo encuentro.

    Ahora, si hablo con un argentino, vuelvo un poco al vos y hablo “cocoliche” (podré llamarlo así o es solo privativo del italiano?).

    Hay algo que no sé si te has dado cuenta porque trato de corregirlo y es que no uso el signo de interrogación para abrir pregunta. Eso es porque escribo mucho en ingles en internet y se me “pegó”.

    Soy de adaptarme a la cultura del otro en vez de imponer la mia. En España a veces la gente tardaba horas en darse cuenta que era extranjera. Mi acento se habia adaptado al catalan y parecia tal vez una madrileña o gallega que vivia en Barcelona antes que una argentina. Pero si la charla duraba horas alguna “ye” se me colaba y ahi empezaban a preguntar. Hasta insultaba en español y decia “coño” y “gilipollas” con mas naturalidad que un “mierda” o “boludo” (otro dato extraño, cuando regresé los insultos españolizados fue lo primero que perdí).

    Este blog es muy nuevo (tiene meses) y llevo 10 años escribiendo en la web en “español” (que no castellano) y supongo que la nacionalidad de los hispanohablantes que me visiten iran imponiendome el idioma que use (por esto de mi adaptabilidad que te expliqué).

    Hay una cuestion de arraigo y desarraigo quizá en esta actitud mia. Como hija de españoles siempre fui “la gallega” en Argentina y en cierto sentido incluso discriminada en el primario por ésto (para la edad que tengo ya habia muy pocos chicos españoles estudiando la primaria y en mi curso era solo yo y una hija de portugueses y lo de “ser mierda de gallegos” o “polaca” -por mi aspecto y porque a los catalanes les dicen polacos despectivamente- lo escuché hasta hartarme). Cuando fui a España fui tratada muy bien, mis documentos dicen que soy tan española como ellos pero tampoco dejé de ser “la argentina”. Un poco es como no ser de ningun sitio y quizá eso es un poco tambien lo que veo en esos niños adoptados internacionalmente cuando hablo de arrancarles su cultura. No sé cuánto tiempo debe pasar o cuantas generaciones deben haber en un sitio para que te consideren un igual en toda circunstancia (respecto a Argentina soy primera generacion pero respecto a España no hay nadie excepto yo que no sea español en mis ancestros). En cierto sentido me siento “diferente” y quizá por eso lucho tanto por la igualdad de las personas (guauuu, debo ir urgente al psicoanalista a llevar estas ideas a la sesión jajaja).

    Bueno, tienes (tenés) mi “intimo” particular para ti (vos) 🙂 y yo tu permiso para usar este estilo. Insisto en que me agrada hablar mucho con vos y que insistiré en hacerlo (por cierto, una vez usé con un sevillano la palabra “agradar” y me preguntó si era catalana en vez de argentina, porque en el “español” no se usa agradar y el verbo “agradat” solo existe actualmente en catalán. Es raro, siempre me gustó usar más agradar que gustar, gustar me sabe a comida y siempre lo evité como verbo, que me gustan las pastas y me agradan las personas).

    Y te dejo saludos y que sigas disfrutando de tus “vacas”

    Paloma

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