I.
O de cómo en forma y por la herida
puede uno arribar a escorpión y anclarse
con una mordida
se besa el tótem y el coro
se mira nos niega
consuelo entre ceja y ceja
O de cómo estar rozándose
abarcar la ronda
no estirar los dedos
desde que tus manos se enrojecen hasta donde
las mías se extinguen
soplo las cenizas
O de cómo sin sorpresas sin polvos
sin túnicas lejos del teatro
Lejos de las semillas
prostituirse
no conocer el hombre
II.
(Nuestra relación es promiscua con la muerte
cuando entre patas de gallo y medias sombras
nos paseamos en calavera).
III.
Con la tierra mi contacto
Es
por ojos tristes
un gesto ritual
un alivio desencantado
De sentir que se aclara
Por prepotencia de hojas y flores
y ante la urgencia de herirla
y dejarla nutrirse en mi ritmo y mi pasión
y sólo del trabajo y el amor hallar sólo signos.
IV.
No me muestren el sol
no me prevengan de esa piel ni el lecho o su precipitación
o su estrategia
ni en mis piernas
o en su sexo
se siente todo lo que hay que para sostener sus premios
Y en su espíritu ya no hay confianza
ni en que la carne se corrompa
o en que quite el frío la vida.